Se trata de buscar el máximo bienestar individual, basándonos en el entorno
ambiental que nos rodea. En principio, debemos considerar quién utiliza
los espacios, cómo se sienten en ellos y cuales son sus necesidades.

Mediante la observación y con la ayuda de aparatos medidores y radiestesia
(sensibilidad personal a las radiaciones), podemos determinar la calidad
ambiental del espacio: contaminación atmosférica, acústica, radiactiva,
electromagnética, orientación, ionización, humedad ambiental.

Además, se estudia cómo es el espacio y que hay en él. Su forma, su distribución,
las instalaciones y materiales constructivos, la decoración, los colores,
el mobiliario, los simbolismos.

Con toda esta información se elabora un informe en donde se dan recomendaciones
para satisfacer las necesidades personales y solucionar los problemas detectados.
Son recomendaciones sencillas, factibles y con alternativas, buscando siempre
encontrar la mejor solución para cada persona. |